En un lejano país llamado Euskadi, habitaba una mujer, una señora podríamos decir que ansiaba poder a cualquier precio.
Esta señora, por tremendo que parezca, guardaba rencor desde hace años. Sentada en la silla de una fundación, asistía a reuniones con las que no estaba de acuerdo. Aceptaba propuestas sin que le gustaran. Callaba y asentía porque es lo que le habían dicho que hiciera. Era una mandada y allí estaba porque había que estar. Pero ella odiaba su situación, odiaba lo que pasaba en su entorno, odiaba lo que estaba haciendo y lo guardaba, todo ese odio y rencor que algún día tendría que explotar por sí solo.
En este maravilloso país unas urnas dieron un vuelco político. Se decía que era para mejor, que todo iba a cambiar. Lo primero no se sabe con certeza si es cierto, lo segundo es una verdad como un templo. Y musikene (hasta entonces no nombrado) no se iba a salvar.
[Musikene, también conocido como el Centro Superior de Música del País Vasco, es uno de los más prestigiosos de su país y de Europa. Cuenta en sus filas con profesores de primer nivel mundial, pedagogos extraordinarios y alumnos excepcionales, venidos de todos los rincones del estado, que permiten mantener el grado de excelencia, calidad y desarrollo que caracterizan a este centro.]
Pasó un tiempo prudencial. Quizá un par de años. Un tiempo que sirvió para decidirse si metían la mano en el conservatorio. Para ver qué se podía hacer con el “despilfarro” que se daba allí. Se alzó una voz entre los miembros de la fundación:
- ¡Yo sé hacerlo mejor y más barato!
Hubo aplausos, vítores, hurras, y rápidamente se procedieron los cambios necesarios para que esta señora cumpliera con su promesa. Nadie se preguntó en su día, “¿mejor para quién? ¿Más barato a qué precio?”, España estaba viviendo una crisis económica y la sentencia de Carmen Rodríguez Suso parecía la solución a todos los “problemas”.
Entonces llegó el momento. Al empezar el curso lectivo la señora Rodríguez Suso (musicóloga de profesión) toma posesión de su nuevo cargo: Puta Dueña y Señora de musikene por la Gracia de Dios Coordinadora General. Los primeros pasos fueron reuniones con sendos directores del centro, académico y artístico. La impresión causada por ella fue de alivio, “quiere ver cómo lo llevamos”, “se muestra de lo más cordial”. La idea de la Coordinadora era un poco diferente. Estaba aprendiendo en qué consistían los puestos de los directores, cuáles eran sus funciones para poder prescindir de ellos cuando se diera la ocasión.
La ocasión llego a mitad del curso académico. Corría el mes de Enero, y a la vuelta de las vacaciones los alumnos de musikene se enteran, al llegar de nuevo a las clases que ya no tienen directores. No sólo eso, el Reglamento Orgánico interno se suspende y por lo tanto no hay legalidad dentro del centro. Ante esta incertidumbre la señora Suso se niega a dar detalles de los ceses, de las medidas tomadas y de las medidas a tomar. “Todo va a salir bien, tenéis que confiar”.
El alumnado poco a poco se va enterando qué clase de persona a tomado las riendas de su conservatorio. Escritos con su firma revelan a una mujer que no traga a los intérpretes, que los considera tan importantes (o tan prescindibles) como los que te venden la entrada de un concierto. Considera que para ser un buen pedagogo no hace falta ser un buen intérprete y bajo estas ideas va a seguir su línea de actuaciones. Actuaciones y decisiones unilaterales como la creación de otro director (pese a sus promesas de recortar presupuesto), amenazas con despidos masivos de profesores, recorte de un 90% de las plazas ofertadas para el siguiente año académico, recortes de cátedras e incluso eliminación de las mismas. Nombramientos digitales como los jefes de departamento o el nuevo Director Académico, un ex rockero bilbaíno que no ha estudiado música a nivel profesional. Cambios sobre el proyecto del nuevo edificio de musikene, como la supresión del auditorio (que luego se dio cuenta que esto es ilegal) o la eliminación de dos plantas.
Los alumnos y profesores empiezan a temer lo peor, creen que esto ya es realmente serio, es una situación insostenible y juntos salen a la calle a protestar por los que le parece legítimo: una calidad de enseñanza musical superior. Por supuesto la prensa controlada por el partido que gobierna en Euskadi así como en San Sebastián, no se hace todo el eco de la noticia y resaltan más los titulares que interesan a la señora Suso como el dinero que le cuesta a los vascos cada alumno de musikene.
A esta altura del relato me voy a poner técnico. Se habla de unos 30.000 euros al año por cada alumno. Esto es una burrada aunque es cierto. Pero hay una trampa, musikene no tiene sede propia. Alquila cuatro edificios para desarrollar sus actividades académicas y artísticas. Los gastos de estos alquileres se disparan cuando añadimos que uno es un palacio Real (Palacio Miramar). Con lo cual el cálculo es tan sencillo como este: Gastos totales de musikene dividido entre el total de alumnos. Igual, una animalada.
A parte de la trampa, nosotros, los alumnos pagamos la matrícula más cara de España, pagamos un piso en la ciudad más cara de España, comemos en una de las ciudades donde la vida es más cara. Y aún así tenemos que aguantar el “esfuerzo” que hacen los vascos por nosotros.
Los ciudadanos vascos, escandalizados ante tamaña inversión que ellos piensan innecesaria ponen el grito en el cielo y aclaman la gestión de la señora Coordinadora. Lo que no saben los vascos es que esta señora lleva muchos años aprobando presupuestos para musikene, lleva muchos años sabiendo lo que cuestan los alumnos, lleva muchos años siendo muy consciente de la gestión (excepcional) que se ha hecho en el centro hasta ahora. Pero nunca se ha quejado, nunca ha puesto ninguna pega.
Este verano, muchos alumnos como yo vamos a terminar el último año de carrera sin saber si nuestros profesores van a continuar con nosotros. Vamos a empezar este año sin un pianista que nos acompañe, porque igual se han pensado que con un radiocassette ya nos apañamos. Reagrupar pianistas acompañantes y que varias cátedras compartan el mismo pianista es un error gravísimo que va a repercutir en nuestros recitales de Fin de Carrera. Y lo digo con terror.
Por eso este año es importante. Por eso este año se nos tiene que oír, se nos tiene que sentir, que temer. Este año si no hacemos nada será el último año de musikene. El centro está herido de muerte y sólo nosotros tenemos la cura.
Váyase Carmen Rodríguez Suso. Dimita de una vez y deje musikene en manos de quien ama y respeta la música.
Consejeros de Eduación, Ministerios de Cultura y Educación, no dejen que caiga uno de los mejores conservatorios de España sólo por un capricho.
Señor Odón Elorza, haga caso de sus ciudadanos. No se puede optar a ser Capital Europea de la Cultura 2012 cuando uno de los estandartes culturales de la ciudad está a punto de caer.
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