Las locas aventuras de R

Un día cualquiera R decidió que era mejor trabajar una tarde que estar rascando su amado violín, y todo por 70 euros míseros. Así que raudo y veloz se dispuso enérgicamente en camino para su nueva andadura laboral.

Los nervios, que es una cualidad rara en nuestro muchacho, le traicionaron al llegar a la RENFE. Tales eran sus ganas de trabajar metiendo galletas en cajas que se dejó la bici sin atar a la valla.

Apurado comenzó a llamar a sus compañeros de piso, que sin compasión hacía que le oían, le prometían que irían, pero luego pasarían. Pero a la sexta llamada la pena llamó a los corazoncitos de sus viles y maleantes compañeros, que no sin rechistar fueron a ver que le pasaba a su preciosa y útil bici.

R, más aliviado, pudo desempeñar su tarea de sobremesa como un leal animal de compañía. Siempre dispuesto, nuestro pizpireto protagonista fue metiendo, una a una, las bolsas de galletas en sus cajas correspondientes.

Mientras, sus malvados compañeros de piso iban a ver que le pasaba a su vehículo. Cuando llegaron vieron el horror. Efectivamente la bici no estaba atada a la valla. ¡Cualquier desalmado mala persona se la podría llevar! Así que M procedió a poner un candado que tenía ella, que además nuestro amigo sabía la contraseña, ya que se trataba de la fecha del nacimiento de ambos personajes.

Pero una tarde dura de trabajo galletero y una charla agotadora con el conductor de su coche salvador, hace que nuestro pobre R se olvide hasta de su madre.

R tuvo que llamar para recordar su propio año de nacimiento, ya que las galletas le habían dejado una laguna en la memoria a corto plazo.

Ahora R espera feliz a que le pagen la dura tarde de trabajo, mientras sus desalmados compañeros piensan que le han timado.

FIN

Aquí no se acabó todo

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3 comentarios sobre "Las locas aventuras de R"

  1. caqfss
    02/12/2007 at 20:37 Permalink

    A todos en algún momento, se nos olvida lo inolvidable. Yo creo que entre más rutinaria y aburrida se ala labor que nos ocupa, más tiende el cerebro a irse al país de babia.

    Me ha encantado como lo has narrado.

  2. canijah
    03/12/2007 at 21:05 Permalink

    Jajajaj esto solo te pasa a ti i a tus compis!!!! jeje IMissU

  3. SinNombre
    11/12/2007 at 11:58 Permalink

    Una bonita historieta que me ha gustado bastante… y si… también a uno se le olvida a veces alguna cosa que no debería…

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