a los treinta (capítulo tres)

- Vaya, no has cambiado casi nada.- Dijo.

“¿Si? Pues yo no podría decir lo mismo porque no sé quién coño eres.” Pero en vez de decir algo me quedé allí con la caricatura de mi cara, de vendedor de varitas de merluza Pescanova.

- No sabes quién soy, ¿verdad?- “Claro que sí. Eres la zorra loca que me ha mandado una carta por mi cumpleaños que me ha llevado al borde de un ataque al mismísimo miocardio, y una manía persecutoria en grado tres”. Pero no dije eso. Dije:

- Ehh… Sí, claro. Me escribiste.- Muy inteligente, sí señor. – Gracias por felicitarme.

- Soy Marta. Hace años que no nos vemos.- “Vaya Marta, has abierto el Libro de las Obviedades por la página 47.” – Hace quince años…

- ¿Sabes, Marta? De hecho me encantaría quedarme aquí, justo aquí, para oír todo lo que tienes que decir. Bueno, la verdad es que no. Y que no llevo un buen día, y me quiero ir a casa. Estoy cansado.

- Parece que no te sienta muy bien cumplir años.- Y se rió. Con una risa horrible, que hizo que mi mueca cambiara de Capitán Pescanova a Barbazul cabreado. “¿De qué te ríes loca?”

A la segunda carcajada se puso a llorar. “Estupendo. Tienes un puto transtorno de la personalidad. ¿Qué más sorpresas me escondes? ¿Eh, Marta?”.

- Veo que todos tenemos malos días.- Gracias sudamericano compañero de suburbano. Me miró con unas arrugas con forma de ojos. Me pidió perdón, y me dijo que yo no tenía la culpa. “Pues claro que no tenía la culpa, si ni si quiera sé quién eres…”

- Oye, de verdad que hoy no me puedo quedar. Me voy a ir a casa, ¿vale Marta? Tú puedes hacer lo que quieras.

- Pero…- Y me fuí.

Entrando en mi portal me cuestioné lo absurdo de la situación, y pensé que igual mi subconsciente me castigaba por haber acabado con la mayor parte de mi cerebro en alguna fiesta reciente. “¿De dónde habría sacado mi dirección?” me taladré. Pero ni quería pensar en eso.

Un asqueroso móvil me sacó de mi siesta nocturna. Era Carlos, que pensaba que lo de la anterior noche no fue suficiente para celebrar la treintena, y que deberíamos hacer algo de provecho. Hablar de provecho en mi vida es hablar de ron. Ron con limón. Así que me duché y salí a la calle de nuevo. Tuve otra vez la sensación de ser perseguido, pero me mentí a mí mismo de que mi genial actuación de esa tarde frente a la loca de las arrugas mantendría a los espiritus musculosos a raya. “No parecía tan joven. Parecía mucho más mayor que yo”. Espera, estaba pensando en ella. Necesitaba una copa.

Sin mayores esfuerzos logré abrir la puerta del portal. Creo que conseguí un diploma olímpico, ya que la puerta cedió al quinto intento. Por delante Rusia, China, y como no, Estados Unidos. Así de jovial entré en el portal de mi casa, celebrando el meritorio puesto que acababa de conseguir para mi país en una disciplina donde, admitámoslo nunca hemos destacado; cuando de repente sentí que me golpeaba con algo. “¿Qué está pasando? ¿Por qué noto el suelo tan cerca de mi boca? ¿Y este sabor salado?” Y me dormí.

Con el interior de la boca grumosa y el paladar con sabor a noche, me desperté. En seguida noté que mi dolor de cabeza era una eficaz mezcla de varios factores. Resaca, y una pequeña brecha que tenía en la parte alta de mi cráneo. Sé que estaba allí porque quemaba como el mismo infierno. Lo que la resaca no pruduce es la ausencia de toda mi ropa. “¿Me la había quitado? ¿Alguien me había ayudado? Por favor, que no sea guapo, que no sea guapo”. Quizá esto sí lo podía producir la resaca. Demasiado ocupado estaba de no haber caído en las garras de la homosexualidad forzada, que tardé en darme cuenta de que estaba atado a una silla y amordazado. “Vaya, esto sí que no tiene nada que ver con la resaca”. Esto fue lo más inteligente que se me ocurrió.

Tampoco intenté nada, porque volví a recordar las películas americanas, y me dí cuenta de que no iba a salir de ésta intentando algo. Así que no intenté nada. Esperé.

- ¿Has dormido bien? Siento mis modales. No me quisiste escuchar anoche.

Vaya, ahora sí que recordaba la voz de Marta. Pero en ese breve momento de grabación vocal, no me pareció una perturbada homicida. ¿Quizá le ayudó su marido musculoso?

Ahora intenté llamarla gorda, pero no pude más que articular sonidos parecidos a un gato cojo de 200 kilos subido en un árbol. Luego pensé que insultarle no sería una buena táctica, pero como no me entendía me quedé bastante a gusto. Desde luego, era lo único que podía hacer.

Se acercó por la derecha. Notaba su calor y su aliento cerca de la oreja.

- Hace quince años no tenías barba.- “Vaya, ¿eso lo adivinaste sin ayuda? ¿Otra vez ojeando el Gran Libro de las Obviedades?”

Pero más bien no fue una observación. En su mano izquierda sostenía una navaja de barbero. De esas que cortan ojos en películas de Buñuel. Pensé en mis ojos, y los cerré. “Encima es zurda” pensé.

Me empezó a afeitar.

- ¿Sabes? Es la primera vez que afeito a un hombre. Mi difunto marido nunca me dejó.- “Eso me deja mucho más tranquilo, loca de los cojones”.

- Vaya, parece que la navaja corta más de lo que pensaba.

“Claro que corta. Y más si afeitas sin ningún lubricante”. Después de diez minutos de tortura con la Zurda del Pantano, se alejó y me miró.

- Ahora estás mucho más guapo. Quitando la sangre, te pareces mucho al niño del que me enamoré.-

“Estupendo. Perturbada y ahora enamorada de un niño”.

Desde lejos posó su mirada en mis genitales. Giró la cabeza. Derecha. Izquierda. Con una sonrisa dijo:

- Estoy convencida de que con quince años tampoco tenías pelo ahí.

Y se acercó. Cada paso que daba notaba mis pelotas mucho más lejos de mí. Ahora sí que intenté algo, pero la muy cabrona me había atado bien, y yo no era lo suficientemente musculoso como mi perseguidor imaginario. No había nada que hacer. Mi carnet de padre estaba apunto de expirar.

Me agarró de los huevos firmemente y acercó la navaja milimétricamente a la zona prohibida. Parecía estar calculando la trayectoria que tomarian mis pelotas cuando volaran, cada una con su libre albedrío, después de que asestara su golpe ganador.

Alzó la mano izquierda hacia atrás, tomó carrerilla mental y cerré los ojos.

[...]

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Aquí no se acabó todo

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13 comentarios sobre "a los treinta (capítulo tres)"

  1. el amanuense
    21/08/2008 at 21:59 Permalink

    Estás que te sales Nano. Por cierto, como puedes intuir ya tengo ordenador, nuevo, por mas señas. El otro no ha resistido los embates del tiempo.

  2. nanoysutrompa
    21/08/2008 at 22:18 Permalink

    Gracias padre. No será un portátil como quería Ana verdad?

  3. Sick
    22/08/2008 at 0:16 Permalink

    Ouch! Ese tipo de depilaciones me duelen hasta a mi solo de imaginarlo… ¿¡Quien demonios es Marta!?

    Saludooos!

  4. nanoysutrompa
    22/08/2008 at 0:41 Permalink

    Marta tiene un marcapasos, que le anima el corazón…

  5. Cantimplora
    22/08/2008 at 9:14 Permalink

    vaya películas!!

  6. Mary
    22/08/2008 at 14:01 Permalink

    Tu ves mucho saw jajaja.. Ta genial,como siempre.. que kieres que te diga??

    Madre mia, que tiarranca la Marta,cualkiera le dice algo xD jajaja

  7. eugyn
    08/09/2008 at 20:34 Permalink

    Hola Nano
    diario entro a tu blog para saber que paso con marta quien es ¡cuando escribiras el Capitulo 4?

  8. nanoysutrompa
    08/09/2008 at 21:32 Permalink

    No tardará mucho.

  9. eugyn
    09/09/2008 at 0:16 Permalink

    Hola, otra vez, no pense que fueras a contestar tan rapido… de hecho no pense que hubiera la posibilidad de que respondieras… hoy la he pasado todo el dia leyendo tu Blog.. que interesante y que inteligente eres… yo aun no tengo un blog… sin querer entre al tuyo un dia que buscaba respuestas sobre un problema… en tu blog no encontre exactamente la respuesta a ese problema pero si me llamo lo suficiente la atencion como para NO seguir aumentando la crisis!! Soy de mexico, no me conoces… pero podria decirte que haz salvado mi integridad mental!!!!! GRACIAS!!!!

  10. nanoysutrompa
    09/09/2008 at 3:36 Permalink

    Hombre, yo siempre suelo contestar todos los comentarios que pueda.

    Gracias a tí por pasarte y por tus palabras. Nunca pensé que pudiera ayudar a nadie, y menos con el blog :)

  11. eugyn
    10/09/2008 at 20:26 Permalink

    No te imaginas!!!!!
    Sigo leyendo diario a tu blog cuando tenga el mio te invito para que me conozcas y te des cuenta de que forma me ayudaste!!! un beso bye

  12. nanoysutrompa
    11/09/2008 at 1:01 Permalink

    Entonces espero ansioso tu blog.

  13. eugyn
    11/09/2008 at 20:04 Permalink

    no creo que tan ansioso como yo espero el siguiente capitulo de “a los treinta”… Por cierto yo tengo 30!!!! =D

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