Archive > 06 Octubre 2008

A los treinta (capítulo cinco)

Lo primero que hice despierto fue comprobar el estado de mis miembros. Haciendo esto, me dí cuenta de que no estaba atado pero sí sospechosamente mojado. Era como si me hubiera duchado en la cama. Cama en la que antes no estaba, cosa también sospechosa. Por lo menos mis gónadas se encontraban (que no es [...]

Continue reading