9 de marzo
En estas épocas post-exámenes no hay mucho que hacer. Mucho tiempo libre, y mucho tiempo para pensar. Así que quedé por la tarde con Isabel para las últimas actualizaciones. En realidad no hay novedades, o a lo mejor podemos considerar como novedad que Guapo tampoco ha aparecido hoy. Ya no sé si es guapo, los recuerdos se difuminan. Así que me siento rara llamándole así.
Isabel dice que es un chico, y con esto lo arregla todo. No creo que las cosas sean tan fáciles, aunque lo parecen. En realidad no debería de darle importancia porque yo le usé igual que él me usó a mí. ¿Entonces por qué no dejo de pensar en lo cabrón que es? ¿O me estoy apresurando? La verdad es que repasando los últimos acontecimientos en mi vida, nunca fui buena juzgando a la gente. Andrés y Raquel me engañaban. Si no me di cuenta de eso, ya dudo de si me daré cuenta de algo.
Después de la cena me sentí con fuerzas de contarle todo a mi madre. Al principio dijo cosas muy feas sobre Andrés, pero le paré los pies. Creo que voy a empezar a olvidar, y la mejor forma que sé es perdonándole. ¿Así de rápido? Estoy pensando en esto. Hoy mismo le vi y no sentí mucho más que pena. ¿Será buena señal?
Me han dado ganas de abrir la ventana y gritar cuando he visto pasar un Ibiza amarillo. Seguro que era él. Me saca del pensamiento la musiquilla de mi móvil. Pensaba que era Guapo, pero es imposible. Es el moreno del Starbucks. No lo he cogido. ¿Qué les pasa a los hombres? Huelen la derrota a kilómetros.
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