Ryanair o los autobuses volantes

Después de sobrevivir a un viaje ida y vuelta con esta compañía, paso a relatar lo que ha sido mi experiencia y la comparación con otras compañías en mi dilatada experiencia volando (tengo el carné de Iberia Plus ese, no digo más).

Para empezar, la página web es cutre. Es lo primero que asusta de la compañía y es lo primero que hace que no haya confianza. Si ves otras páginas de compañías similares como la de vueling llegas a la conclusión de que no hay color. A vueling le dejo yo todos mis ahorros si me lo pidieran. Una vez inmerso en la maraña a la que ellos llaman página web, dejan muy claro que si no eres un delincuente o un terrorista, poco te queda o te han suspendido en el último examen. Tienes que pagar por absolutamente todo. Realmente estamos hablando de low cost, pero en el caso de Ryanair hay que matizar muchísimo este término. Bien es cierto que el precio de los billetes es, a veces, muy barato. Pero el precio nunca es el que es. Te saldrá barato si no llevas equipaje para facturar, si apenas llevas un bulto de mano minúsculo, si no eres músico, si tienes impresora en casa… Sólo falta que te cobren suplementos por sobrepeso, por ser de raza negra o cosas así (tiempo al tiempo). Por lo menos se puede usar el baño en cabina.

Por bulto para facturar te cobran unos 40 euros, y con el equipaje de mano son muy estrictos. Si no cabe, no te dejan subirlo y tendrás que facturarlo bajo penalización o dejarlo en tierra (¿?). Por no imprimir la tarjeta de embarque en casa te cobrarán en el aeropuerto otros 30 eurines más. Es decir tu tarjeta de embarque es un cacho papel que llevas tú de casa. Sé que en realidad las tarjetas de embarque no tienen por qué ser de platino, pero con Ryanair da la sensación de que vas a recoger un mp3 que has comprado en la Fnac. Todo menos que vas a coger un avión.

A la hora de embarcar (nunca son puntuales) todo el mundo se agolpa en la fila con discusiones incluidas. ¿Por qué? Porque no se te asigna un asiento. Con lo cual aquí el que entra primero se coge el mejor sitio. Es cierto que los embarques sí son más rápidos que otras compañías, pero no compensa ya que Ryanair es el apestado de las compañías aéreas y lo tienen relegado a las peores puertas de embarque. No sirve de nada ir rápido al salir del avión cuando te tienes que subir a un autobús para que te lleve a la puerta de salida.

El avión es Boeing, compañía venida a menos gracias a Airbus. Pero los aviones parecen bastante nuevos. Por dentro te encuentras publicidad de Vodafone por todo el avión, en las puertas donde se guarda el equipaje de mano. Además los colores azul oscuro y amarillo chillón no ayudan mucho a la relajación visual en pleno vuelo. Los asientos son como de broma. De plástico y sin opción a reclinarse. Supongo que sólo serán así en vuelos cortos, no me puedo imaginar un vuelo de 6 horas metido en esa lata. Lo que sí me sorprendió es que hay mucha tripulación de cabina, supongo que por el elevado número de personas que cogen estos vuelos. En los dos vuelos que me tocaron fueron realmente agradables y amables en su trato, si bien la mitad son extranjeros.

Tienen un servicio de catering digno de una tienda de hamburguesas de polígono, de esas que están abiertas toda la noche para que los alcoholizados puedan bajar un poco los niveles del ron en sangre. Pizzas, panninis, hamburguesas, sandwiches, bebidas alcoholicas (hacen especial hincapié en éstas) son los productos estrella de la carta.

Pero no acaba aquí. Ryanair parece una Teletienda y en vuelo te venden unos cigarros que no echan humo, para los que no se pueden aguantar y se fuman encima, y la estupenda Lotería de Ryanair. Puede parecer broma pero así es. Un millón de euros puedes ganar, y la mitad del dinero de la papeleta (2 euros) va destinado a no sé qué ONG.

El órdago lo plantan cuando aterriza el avión, y si todo ha ido bien suena una ridícula musiquita, el típico toque de queda de trompeta que a todo el mundo le arranca una sonrisa nerviosa porque su cerebro está descompuesto intentando saber si desea llorar o suicidarse.

Visto lo visto, y vistos los precios que manejan otras compañías creo que no merece la pena viajar con Ryanair salvo que cumplas esos requisitos bien determinantes.

Para autobuses malos ya tengo los de Alcorcón…

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4 comentarios sobre "Ryanair o los autobuses volantes"

  1. sergi
    13/08/2010 at 12:00 Permalink

    A ver estoy de acuerdo con algunas de las cosas que dicees, pero claro, es que la idea de trabajo y de mercado de ryanair es que viajes cuanto mas mejor, a poco precio y con poco equipaje.. entonces, a partir de ahí implantan suplementos por todo…

  2. Vértigo
    19/08/2010 at 19:43 Permalink

    que cosas… creo que nunca he viajado con ellos y ahora me lo pensaré…

  3. nanoysutrompa
    20/08/2010 at 12:16 Permalink

    Lo mejor es verlo con tus propios ojos.

    Merece la pena lo que he dicho, si reúnes esas características muy concretas. Si no, es un timo.

  4. Dionisio
    10/12/2015 at 0:53 Permalink

    I guess one way of dealing with the whole thing would be to deidce not to feel poorer than our parents. I’m about the age my Dad was when I was born, at which point I think I’m right in saying he had a mortgage on a perfectly adequate house in which to raise a little family. We had a teddy bear tree and everything (you know, one of the ones with furry bark). As I had my life insurance interview the other day, I became aware that a) I have a net worth probably broadly in the region of $0, and b) if I now keel over, my siblings will as a consequence become richer than I ever managed. Which is an interesting point to reflect on in itself. But the point I have deidced to try making is that while the narrative we use remains within the paradigm that assumes that having reduced prospects for home ownership and smaller personal living space is a sign of being less well off, then we are pretty much deciding that we’re poorer by hypothesis before we start. We could, alternatively, discuss how much richer we could feel given our access to public spaces, such as (if you live in Brixton) that market you’ve been playing with. I don’t know how mama Dougald was doing at your age, but clearly you and I have had opportunities to become part of various interesting creative communities, Matilda being a pertinent example. Let’s talk about the richness of those potential experiences rather than risking get drawn into a debate about the real cost of living, house prices, and whether having laptops for everyone means we’re better off. But of course, if we’re really serious (which seems, in my case at least, somewhat unlikely) about changing the narrative and building new stories, then you went wrong after about 16 words, when you said poorer’. The language of the question that you posed invites either a response that values material wealth and feels hard done by for having less of it than someone else, or a response that really, actually, we’re doing better but still in the language of competitive capitalism. So let’s tell a story about how great the world is, that doesn’t sound like we’re triumphalising, and chooses not to worry about making comparisons or handwringing about the direction of progress. Which is, of course, not an answer to your second question. But if anyone else has made it this far, perhaps it can spur the discussion!C

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