Diario de un esquizofrénico: entrevista a Marilyn Monroe

Como muchos sabéis, el orgullo gay es una fiesta que se hace en Madrid sobre estos días. En este año, dos mil ocho, cayó, la fiesta, en el sábado día cinco de julio.

A mí las fiestas me gustan por lo feliz que está la gente, como cuando ganó la selección española la eurocopa. La gente sale a la calle, se divierten, están felices. Es una felicidad que dura poco pero que en el momento parece eterna. Y el orgullo gay es una gran fiesta de gente feliz. Yo siempre me apunto a ver gente feliz porque me recuerda todo lo bueno que hay en la vida. Además en el orgullo, gay, siempre puedes ver a mucha gente famosa. Yo ví a Marilyn. Marilyn Monroe la que todos conocemos, y charlé un buen rato con ella. Fue así:

Yo iba andando por la plaza del Rey cuando alguien toca mi espalda:

Tanatos: Caramba Marilyn, ¡cuánto tiempo!

Marilyn: Tanatos, amigo ¿qué tal estás?

T: pues ya ves, por aquí paseando por Chueca, de fiesta. Ya sabes que a mí me gustan mucho las fiestas. Estás estupenda. ¿Qué haces por Madrid?

M: Gracias. Pues ya ves, me contaron que se hacía una fiesta de orgullo, y pensé que no me la podía perder. Además es la primera fiesta en la que paso totalmente desapercibida. De hecho, me he encontrado con dos o tres Marilyns más…

T: Jajajaja. Tú y tu gran sentido del humor. Cuéntame ¿qué tal están los Kennedy? ¿Te decidiste ya por alguno?

M: Pues murieron hace ya unos años. Pero ahora están mejor que nunca, aunque yo me distancié un poco, no eran un buen ejemplo para mí.

T: ¿Y ahora estás soltera?

M: La palabra técnica sería fuera del mercado, aunque sí, estoy soltera y con pocas ganas de relaciones serias. ¿Lo preguntas por algo?

T: Jajajaja, qué va. Ya sabes que yo estoy enamorado.

M: Ya lo sé ya… Una pena.

T: ¿Quieres un poco de mi copa?

M: Oh, gracias, pero no. La verdad es que desde que morí dejé de beber y todo lo relacionado con las drogas.

T: Hablando de drogas, nunca me contaste como fue tu muerte.

M: Y parece que hay una leyenda. Simplemente fue una sobredosis. Una depresión, ya sabes. Yo siempre había tenido miedo por estar enferma, y al final ése miedo me consumió. Pero bueno no hablemos de esto que me pongo triste, y ¡estamos de fiesta!

T: Es una buena exclusiva. Dime, ¿tienes algún proyecto ahora?

M: Desde la portada de hace unos años en Playboy no me han llamado para nada. Aunque si te digo la verdad, así estoy muy bien. Si hubiera tenido algún compromiso no habría podido venir. Además, sabes lo poco que me gusta trabajar.

T: Sí. Tu belleza te ayuda mucho a conseguir tus metas.

M: ¿Tu crees? Me sonrojas Tanatos, hace mucho que nadie me dice nada bonito.

T: Es un placer…

M: Oye, no quería despedirme así, pero he quedado en la Plaza de Chueca, y entre que no sé donde está, y que ya llego tarde… ¿Qué hora es?

T: Las doce y cuarto.

M: Oh, madre mía. Bueno, ya sabes que a mí siempre me esperan. Me despido Tanatos, pásalo bien.

T: Por supuesto, si vuelves por Madrid avísame y tomámos un café.

M: Eso haré, hasta siempre Tanatos.

T: Adiós Marilyn…

Y la ví alejarse entre la gente que había en la plaza del Rey, en Madrid. La pena es que no me dió tiempo a hacernos una foto con la cámara que lleva mi móvil. La tecnología avanza bárbaro, pero mi cabeza todavía no está a la altura. *

 

*Esto pertenece a otro proyecto de blog totalmente ficticio que querría rescatar en este. Iré poniendo las entradas de vez en cuando.

Aquí no se acabó todo

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