Sorpresa

¿Un hotel con servicio de habitaciones de Telepizza?

Adivina quién se va a apretar una fromaggio esta noche.

Sigue leyendo...

, , , ,

Analizando cosas que no me gustan: cine cultureta

No hay nada que más me fastidie que ver una película recomendadísima, que todo el mundo flipa con ella, se las dan de listos comentándola, buscándole tramas, argumentos, cosas… y que no sea así. Porque luego la película es un tostón de alucinar, un bodrio infumable y encima te quedas pensando con cara de imbécil si no eres lo suficientemente inteligente como para comprender lo que has visto. ¿Todos los tontacos de Film Affinity le ponen un 9? WTF?

Ayer quise verla por fin. Por la noche, con este calor de justicia que hace, me puse A serious man (Un hombre serio), la última de los Coen (aunque ya pujó por los Oscars el año pasado). Llevaba tiempo con ella en el ordenador (comprada por supuesto…) y quería verla porque los hermanos Coen siempre son sinónimo de buenas películas, guión formidable, ritmos envidiables, ambientación soberbia… ¿Quién no recuerda El gran Lebowsky, Fargo, incluso No es país para viejos? En esta última película todo esto brilla por su ausencia.

¿Eres judío? Si la respuesta es no, no vas a entender una mierda de la película. Pero no es que salga un rabino por aquí, una Torah por allá, no. Es que si no eres judío, si no entiendes las cosas de judíos no vas a entender nada de nada. ¿Eres judío? Pues no la veas.

No hemos hecho más que empezar. ¿Qué cojones significa esa primera escena? Supongo que los que salen son judíos también, aunque podrían ser ucranianos ortodoxos. Y la mujer mata al viejo, pero no le mata porque es un fantasma. Ahá, muy bien. Ah, que ya está, que esto era todo.

Pasamos a la historia “actual”, un profesor judío de universidad mediocre ve como su vida se va al garete. En realidad él la tiene que ver, pero nosotros no vemos una mierda. Sí, vemos que su mujer es gilipollas, que sus hijos son gilipollas, que su hermano es subnormal, que el amante de la mujer es (¿lo adivinas?). Estaría bien que darse cuenta de todo esto sirviera para algo, pero al final no vale para nada.

Luego están todas esas historias. Nuestro protagonista va pasando por varios rabinos, el junior, el senior y el xtralarge (que directamente ni quiere verle), para contarles la misma mierda, y la misma mierda religiosa le sueltan los otros con moraleja: no tengo ni puta idea, Dios es caprichoso. O eres judío, claro, y entiendes muchas más cosas. Pero no lo soy.

También hay un abogado, que luego no sirve para nada porque no se ve que haya divorcio o nada por el estilo. Hay otro abogado que se muere, a su hermano lo arrestan por sodomía (¿?), los vecinos salen a cazar y la vecina toma el sol en tetas. ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

Todo esto sería posible si la película fuera, no sé, trepidante, si hubiera alguna que otra escena en la que pasara algo. Pero no, no la hay. Todo transcurre en ese clima de “ya sé que no va a pasar nada”, y aunque esperas equivocarte, no lo haces.

Al final hay un tornado (aunque no vemos sus consecuencias) y una llamada del médico referente a las radiografías que se hizo al principio de la película (aunque tampoco vemos las consecuencias). Así acaba la película.

He leído muchas veces que la moraleja de esta película es que la vida es corta, que no puedes esperar a que te den las respuestas de todo, que no todo pasa porque tiene que pasar. ¿De veras? Aventuro que no hay moraleja, que simplemente querían sacar pasta de los judíos, que parece que tienen mucha, y lo han conseguido. ¡Y con dos nominaciones! ¿Qué pasó este año en los Oscars? ¿Mejor película Avatar? ¿En qué mundo vivimos?

Ah, sí que tiene moraleja: ¿eres judío? ¿No? Pues no lo seas porque es aburrido.

Sigue leyendo...

, , , , , ,

Gafotas

Al final cansadito me tenían las lentillas.

No, no voy a explicar mi historia con las lentillas, porque es un rollazo. Sólo hay que saber que era lo único que usaba  (no porque fuera tonto o algo) y estaba ya muy harto. Diez años así.

Así que aprovechando una maravillosa conjuntivitis que alguien me pegó (gracias!) dejé de ponerme las lentillas y después de una semana y pico sin ver un cagao me proporcionaron mis nuevas gafas, que son justo el mismo modelo de Hugo Boss que hay en la foto (usurpada al sitio de donde sale el copyright [¿copyright de una foto que ni si quiera has hecho tú? Genial!]).

Ahora veo. La sensación es indescriptible. Es La Sensación. ¿Por qué soy tan tontaco? Porque llevaba sin ver bien diez años enteritos. Diez años viendo regulero, viendo más de un ojo que de otro (y no siempre el mismo. El del culo bien, gracias). Parezco exagerado pero no lo soy, nunca lo soy. :)

¿Hay peros? Siempre hay peros en esta perra vida. Las gafas me resbalan debido al sudor que emana mi poderosa nariz. Esto es inconveniente porque ahora tengo que estar subiéndome las gafas aproximadamente cada dos minutos. ¿Más peros? Sí, amigos. Se ensucian. No es como los ojos que parpadeas y listo. Esto hay que limpiarlo, y con lo vago que soy no le veo ningún avance.

También es cierto que llevo unos días viendo como dentro de una botella. Para los que no sepan cómo es, que cojan una botella y acerquen su culo al ojo (guarros!). Así veo yo. Aunque te vas acostumbrando y empieza a pasarte lo mismo pero cuando te las quitas.

Pero veo. Y simplemente haciendo el sencillo gesto que uso para emborracharme. ¡Magnífico! No he tenido que aprender nada nuevo.

Sigue leyendo...

, , , ,

Cinco de Abril

Sigue leyendo...

, , ,

Analizando cosas que no me gustan: Lady GaGa

Voy a intentar comprender como la sociedad actual pierde el culo por ciertas cosas. Seguramente no vaya más allá de la música, aunque el ejercicio para mí es mucho más duro de lo que pueda parecer. Así pues me atrevo a escuchar el disco de Lady GaGa, que no sé si es el último o no, titulado: “The Fame Monster”. Dos cedés tiene el hijo de puta.

Hablando de la portada, no me gusta. Se le da un aspecto Emo industrial que no pega con la temática de la música (lo que me han bombardeado en la radio/lugares de ocio/televisión). Quiero entender por qué la muchacha esta está hasta en la sopa y la portada no me ayuda mucho. La estética es más excluyente de lo que pensaba. Aunque también puede ser que todos los jóvenes se hayan vuelto unos subnormales profundos. Todo es posible.

El disco lo abre la canción Bad Romance. Como es natural en los “artistas” de esta calaña, comienzan los discos con un single, no vaya a ser que alguien ponga el CD y no reconozca lo que oye. Y es que cuando uno se compra este CD (pardillo) espera oír lo que oye en la discoteca. Ni más ni menos. La canción me parece demasiado cañera, demasiado máquina para lo que es y lo que dice la letra. Busca abrirse paso rápidamente entre las salas de baile para poder tener mercado. Demasiado Casio y demasiada distorsión de voz, a parte de la ausencia de melodía en la estrofa.

Seguimos con el corte número dos. Una infumable versión de las Czardas de Monti inicia este tema que se llama Alejandro. Está claro que la temática de choteras es la que mejor funciona para las hormonadas adolescentes consumidoras de esta música. Me recuerda demasiado a la “Isla Bonita” de Madonna. Este tipo de plagios es lo que lo llaman influencia. Nada más lejos de la realidad. A la canción le sobran más de dos minutos.

Lady GaGa nos sorprende con su vis cómica rogándonos que no la llamemos GaGa, que no hemos visto algo así antes. ¿Se referirá a su supuesto pito de hermafrodita? Así de misteriosa empieza Monster. En los primeros acordes podemos vislumbrar miles de temas electrónicos, miles de bandas sonoras (me vienen a la mente Braveheart) y demás “influencias”. Luego la canción se vuelve plana y aburrida. Y sería peor si no fuera por unos cómicos bongos que suenan dándole una estética ochentera muy extraña. Al final aparece el típico contrapunto a contratiempo electrónico que tantos éxitos le dio a la música dance en los noventa. Le sobran un par de minutos y un par de estribillos.

Así llegamos a Speachless, y vemos que son capaces de copiar a Queen. Claro que al único que le sale bien copiar a Queen es a Queen (y a Muse). Pero sólo los primeros segundos porque en vez de seguir la canción con esa estética se van hacia una especie de Beattles extraño. Esta sería una de las canciones líricas del disco. Supongo que no habrá muchas. Por lo menos tiene melodía, aunque nos recuerde a muchas cosas porque no tiene nada de original. Además en esta canción se ve que el registro de la señorita GaGa es bastante limitado, vamos que no canta muy bien. Esperaba el típico cambio de tono para rellenar un par de minutos más, pero no ha aparecido. Minipunto.

Con Dance In The Dark volvemos al estilillo que caracteriza el disco, bases muy potentes, poca música, mucho recitativo. Lo que no tiene mucho sentido es que no haya casi diferencia entre la estrofa y el estribillo. Esto hace que los temas sean aburridos a más no poder. Sólo para ser bailados. Ni si quiera me meto en la letra porque no es relevante.

De una colaboración con Beyoncé nace el siguiente tema: Telephone. Una guitarrilla acústica nos introduce el tema aunque dura poco y enseguida nos atrona incomprensiblemente una base demasiado dura para lo que es la canción. Además es un tema que no le viene bien a GaGa ya que Benyoncé canta muchísimo mejor que ella, aunque seguramente habrán llegado a un acuerdo y por eso B. no se luce en esta canción. He visto el videoclip para entender algo, pero lo único que sale son tetas. Se agradece que la versión del disco dure un poco más de tres minutos.

Eh, eh. Yeah, yeah. Ahá, ahá. [bis] Así empieza So Happy I Could Die, como si fuéramos subnormales y nos tragáramos cualquier cosa. Este recurso literario es utilizado el en estribillo. De hecho la canción es una de tantas que empieza con el estribillo, sin dejar nada a la imaginación. Tema totalmente obviable.

Y por fin llegamos al último tema del CD: Teeth se llama la broma. Y broma porque empieza con una especie de danza indígena americana. La base recuerda a los pisotones de los indios nativos, y seguro que si se hace un videoclip todo esto saldría con la originalidad que le caracteriza. Después de un minuto de canción te duele la cabeza de lo machacona que es, de la ausencia de estribillo y de lo plana y aburrida que es.

¡Pero espera! Queda el segundo cedé y este viene cargadito de canciones. ¿Podré resistirlo?

Sigue leyendo...

La piel azul II o cómo terminar de cagarla

¿Y ese final? ¿Un top manta? ¿En serio?

El domingo finiquitaron la que iba a ser una de las programaciones estrella de Antena3 en este año. Como idea ya dije que prometía, pero se tenían que empeñar en hacerlo mal. La segunda parte directamente es pésima, no se puede hacer peor.

Yo pensaba que ya había pasado la parte tediosa, la parte de la “historia”, que ahora venía la acción. Tenía razón por un lado, acción hay. Lástima que transcurra tan lenta y tan entrecortada que no haya ni un minuto de tensión y que todo sea demasiado previsible.

Las partes dialogadas siguen siendo igual o peor que en la primera parte. Al principio los tenemos en el agua y empiezan a tener una discusión irreal en la que todo el mundo espera su turno para hablar, a veces con más de dos segundos de intervalo (¿?). Y tienen que demostrar, por supuesto que Miguel Ángel Muñoz es un encasillado en papeles de malote que al final tienen su corazón. Esta vez el sacrificio es con su propia vida, salvando a su amigo doctor (que minutos antes le iba a matar si hacía algo mal) que dudo que haya un actor más malo que él en nuestro país. No había nada de creíble en su personaje. Pero nada de nada.

Después de la discusión en la que hacen demasiado odioso a Muñoz, una de las nuevas lesbianas es atacada por una medusa que le provoca un shock anafiláctico (corrígeme si me equivoco, ¿eso no es una reacción a una alergia?) y muere allí mismo. Antes de esto tenemos la típica toma “uy se me cae la cámara en el agua ‘sin querer’, se sumerge un poco y se le ven las teticas”, muy recurrida entre los productores y directores españoles (¿verdad Bigas Luna?). La única que parece afectada es la otra lesbiana, porque los demás nanai. Como oír llover. Eso sí, inexplicablemente cuando la única lesbiana superviviente se va hacia su suicidio la cantante mexicana se pone a gritar como una cerda. Demasiado pasivo todo, demasiado lento.

Al final acaban “recogiéndolos” unos negros que pasaban por allí, alguno muere de la forma más tonta, Muñoz y el médico acaban otra vez en el agua en medio de una tempestad, momento heroico del malote que da su vida por subir al doctor en la patera que previamente habían abandonado.

El final, totalmente aséptico, incomprensible y típico de algo mal echo, termina con una escena malísima a cámara lenta del médico encontrándose con su secuestrador que ahora se ha convertido en un líder de negocios de venta al por menor. Y ya está.

Ah sí, la cantante y el doctor se lían.

Yo lo califico de puta mierda. Una pena, porque como ya dije y repito, la idea era buena y se podía haber aprovechado mucho mejor.

Sigue leyendo...

, , ,

Amigas nuevas

Lakendra y Vertie. Estas son mis dos nuevas amigas.

Me agregaron al msn hace unos días. Hablan perfecto inglés, como si fuera generado automáticamente. Te hablan con mucho cariño.

Me pareció algo sospechoso que las dos hablaran a la vez y con las mismas palabras, las mismas frases. Pero sólo querían un favor mío. Tenía que ir a una página y meter mi tarjeta de crédito. “¿Nada más?” pensé. Si la enseño cuando compro un libro en la Fnac, ¿por qué no voy a ayudar a mis nuevas amigas?

Parece que si lo hacía se ponían muy contentas. Algo me han comentado de ver, de cam y de panty, pero yo no sé mucho inglés y no quise agobiarlas.

Así son Lakendra y Vertie. Así son mis nuevas amigas.

Sigue leyendo...

El peliculón

Perder toda capacidad neuronal y de raciocinio es lo que tiene quedarse en casa un sábado por la noche. No por culpa del acto de no salir, sino por culpa de la televisión.

Huyendo de los programas para vomitar del corazón, del fútbol, doy con Antena3 y su peliculón. El argumento viene a ser algo así:

Un doctor despierta en un hospital, en un principio asustado porque no puede ver y después porque sí puede ver pero el hospital está desierto (28 días después se copió de este inicio). Según va encontrándose con gente se da cuenta de que un suceso espacial ha causado la ceguera a todo el mundo que vio un espectáculo de meteoritos la noche anterior (¿?).

Con un Londres sumido en el caos el tío se encuentra con la chica, rubia, a la que salva de las garras de un malvado ciego que quería poseerla como lazarillo (¿¿??). Resulta que la rubia fue a buscar ayuda a la ciudad después de que se quedara su padre ciego. Ella no porque estaba de resaca. Deciden volver a buscar al padre, pero el doctor se encuentra con un antiguo amigo. El prota se dedicaba al estudio de unas plantas de las que se obtenía un aceite que había sustituido al petróleo: los trícidos. Ahora los trícidos habían mutado gracias a unos experimentos soviéticos (¿¿¿???) y se habían convertido en plantas gigantes, venenosas, andantes y devora hombres (WTF!?). Por su puesto el padre desaparece dentro del estómago de una de ellas.

Y con todo el mundo ciego, la humanidad se enfrenta a su reemplazo por una especie superior: los trícidos, que al parecer se acercan a las ciudades en masa (¿¿¿¿????) en busca de su fuente de alimentación, acechando con un ruido parecido al croar de miles de ranas.

En este momento y no después, cambié de canal.

A parte de este “argumento” digo del Óscar al mejor guión adaptado (viendo cómo está la Academia…) las actuaciones son pésimas, la ambientación de risa y los efectos especiales de carnaval sesentero. Aderezado con una música apocalíptica que no deja de ser irrisoria ante la imagen de millones de plantas acercándose a unos dos kilómetros por hora.

Al final acabé viendo el fútbol.

Sigue leyendo...

El diario de Patricia (nueve)

9 de marzo

En estas épocas post-exámenes no hay mucho que hacer. Mucho tiempo libre, y mucho tiempo para pensar. Así que quedé por la tarde con Isabel para las últimas actualizaciones. En realidad no hay novedades, o a lo mejor podemos considerar como novedad que Guapo tampoco ha aparecido hoy. Ya no sé si es guapo, los recuerdos se difuminan. Así que me siento rara llamándole así.

Isabel dice que es un chico, y con esto lo arregla todo. No creo que las cosas sean tan fáciles, aunque lo parecen. En realidad no debería de darle importancia porque yo le usé igual que él me usó a mí. ¿Entonces por qué no dejo de pensar en lo cabrón que es? ¿O me estoy apresurando? La verdad es que repasando los últimos acontecimientos en mi vida, nunca fui buena  juzgando a la gente. Andrés y Raquel me engañaban. Si no me di cuenta de eso, ya dudo de si me daré cuenta de algo.

Después de la cena me sentí con fuerzas de contarle todo a mi madre. Al principio dijo cosas muy feas sobre Andrés, pero le paré los pies. Creo que voy a empezar a olvidar, y la mejor forma que sé es perdonándole. ¿Así de rápido? Estoy pensando en esto. Hoy mismo le vi y no sentí mucho más que pena. ¿Será buena señal?

Me han dado ganas de abrir la ventana y gritar cuando he visto pasar un Ibiza amarillo. Seguro que era él. Me saca del pensamiento la musiquilla de mi móvil. Pensaba que era Guapo, pero es imposible. Es el moreno del Starbucks. No lo he cogido. ¿Qué les pasa a los hombres? Huelen la derrota a kilómetros.

Cotillea el diario

Sigue leyendo...

¿Respeto?

Ahora que estoy en la biblioteca y que dos rusos me están hinchando las pelotas porque no dejan de reirse mirando algún vídeo de mierda en internet, voy a canalizar mi ira sobre este asunto a través del blog.

De siempre se ha pensado que los músicos y la educación musical están a otro nivel que las demás. Yo estoy de acuerdo, pero también estamos en el mismo nivel en cuanto a gentuza se refiere.

Estudio en una escuela en Madrid que tiene el prestigio suficiente como para que la Reina lo apadrine, como para que gente de todo el mundo se pegue por estudiar aquí. Y por supuesto tengo muchos compañeros extranjeros. Lo que pasa es que músicos o no, nos han tocado los más irrespetuosos de Europa.

Gracias al chorreón de dinero que inyectan en las arcas de esta escuela, y al gran despliegue de medios audiovisuales poseemos unos ordenadores Sony cojonudos en todas las aulas, cabinas de estudio y biblioteca. Los de la biblioteca son tomados por los rusos, los cuales les cambian el idioma de los programas, del sistema operativo y hasta del teclado. Gracias a esto no puedes escribir bien en tu propio idioma, en tu propio país.

Entiendo que hay una pluralidad especial aquí, que recibimos con los brazos abiertos a todos. Pero a estos les dices hola y duermen en tu cama. Podría aceptar que pusieran los ordenadores en inglés para todos, aunque estando en España  y ellos teniendo obligatorio aprender castellano, me parece una falta de respeto increíble que pongan los ordenadores en su idioma de las pelotas.

Y no continuo por dos razones. Una, porque me meo. Y dos, porque los rusos de atrás me están sacando de quicio.

No queráis prosperar jamás.

Sigue leyendo...

prev posts prev posts